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PERSONALIA (Mi pequeño trocito de mundo)

22-10-2005 17:38:31

La mendigo del paseo

Categoria: PersonalDesi

La vida está llena de sorpresas, eso ya lo decía Forrest Gump en su célebre película homónima. Pero la que me he llevado estos dias ha sido mayúscula. Si alguien me sigue desde tiemp atrás sabrá que estuve y ahora vuelvo a estar trabajando en unas oficinas en Barcelona.

Todo comenzó este verano pasado como dice el poema... cuando mayo era por mayo eran los días mas largos, hacía mas calor y solo con mirar alrededor te ponías de buen humor por que pronto ibas a ir a la playa a pasartelo bien sin mas preocupaciones que leer o escuchar música.

Después de unos dias sin darme mucha cuenta, llegué a encontrarme cada viernes en la misma esquina de Paseo de Gracia con una mendiga, siempre que podía le daba unas monedillas (nunca pude darle un euro entero, mi economía no ha sido nunca de las boyantes) siempre trataba de contribuir con algo, por pequeño que fuera.

La mendiga en cuestión (por que era una mujer y de edad bastante avanzada) se ponía siempre a la misma hora, en el mismo sitio y no era como el resto de mendigos que van por los vagones de tren cantando su desgracia o como las mujeres extranjeras que se mueven en patrulla con sus hijos al cuello extrañamente dormidos implorando, y a veces exigiendo, una limosna con la fuerza que les da el saberse las ganadoras del juego. Esta mendiga del Paseo siempre conservó su dignidad. Ella permanecía sentada junto a las tiendas mas lujosas de Barcelona con la mano extendida, no reclamaba nada, simplemente aquel que quisiera podía dejarle algo y el que no debía continuar su camino sin mirarla. Una de las pocas mendigas que haya visto que conserve su honestidad y dignidad como ninguna.

La sorpresa vino ayer cuando al salir del tren y disponerme a hacer el corto camino que hay desde la estación a mi lugar de trabajo con la música en las orejas (que ayuda a despejarme) la volví a ver, me dio una gran alegría como si hiciera mucho que no viera a una vieja amiga y le volví a dejar parte de lo que iba a ser mi merienda.

Y tras ellas volvieron a venir las mendigas extranjeras con hijos en ristre que al verme dejarle algo a la mendiga honesta seguramente iban a demandar su parte, pero gracias a mis piernas pude dejarlas atrás en un abrir y cerrar de ojos.

Quizá si todos fueramos la mitad de honestos que esta mendiga las cosas irian mucho mejor de lo que nos van

Alguien filosófica

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