11-S, 11-M y 7-J Tocado y hundido
Siempre se dice que no se sabe la desgracia de tu hermano hasta que no la experimentas en tus propias manos. Esto le ha ocurrido a los ingleses el pasado 7 Julio. Muchas voces condenaron ya el atentado a los pocos minutos de producirse pero este trocito de mundo no pudo hacerlo en su momento y si bien dicen mas vale tarde que nunca soy consciente que esta condena llegará tarde para 49 personas.
Se intenta que la comunidad islámica no sea juzgada por la imágen que estamos recibiendo por parte de estos terroristas que no tienen nada que ver con Islam ni con Corán y mucho menos con Mahoma pero no podemos evitar juzgar a todos los Marroquíes por el mismo rasero por que han instaurado el miedo en nuestras vidas.
En los momentos en que nadie sabía que había pasado y todo el mundo preguntaba por un familiar, un amigo o un conocido que tenía la remota posibilidad de estar en los trenes y el autobús siniestrado me sentí en Londres y por proximidad en Madrid. Muchas veces he comentado que durante lo ocurrido en Madrid yo me encontraba en un tren de cercanías camino de la capital, la ciudad Condal que tanto me gusta, y por eso sentí vivida la desgracia ocurrida en mi país. Lo mismo me vino a ocurrir cuando, tras tan solo un dia de celebración por la consecución de los Juegos Olímpicos, se obsequia a la city de Londres con bombas y con unas imágenes hermanas gemelas de las ocurridas en Madrid hace mas de un año.
Podríamos cavilar, podriamos intentar entresacar soluciones forzadas y podriamos intentar encontrar a los culpables de la desgracia, pero las cerca de 50 personas ya no volverían a estar cerca de los suyos. Y es que por mucho que intentemos recuperar la calma Europa ya no volverá a ser la misma. Y se prometen nuevos ataques y la comunidad Marroquí pide y clama con toda la fuerza que permite su voz que no se les juzgue a todos igual, por que no todos son asesinos.
Yo prometo intentar no hacerlo, pero no se si lo conseguiré.
Alguien que se siente inglesa