La necesidad
Siento la necesidad de escribiros ahora mismo. Siento que tengo que hacerlo aunque no tenga nada que contar. Y es que este momento de intimidad que se tiene mientras escribes es un momento que no siempre se encuentra facilmente con cualquier otro medio. Con la música en los oídos tenemos un estímulo. Con la lectura tenemos otro pero con la escritura tenemos dos a la vez. Uno mientras las ideas llegan a la mente y otro impulso el de ponerlo por escrito.
Ahora me es imposible recordar quien fue el culpable de todo. No recuerdo quien me habló de las bitácoras ni por supuesto tampoco recuerdo quien me puso un lápiz entre los dedos y una hoja en blanco. Es por eso que por mas que escribo no se a quien agradecerle que me descubriera esta forma de comunicarme conmigo misma y por lo que me siento algo extraña.
Todavía estoy descolocada por haber descubierto la mentira del escritor Antonio Gálvez Alcaide. No se como sentirme, será que soy una ingenua a la que todo el mundo engaña, y si a esto unimos el hecho de la multiplicidad de identidades de internet supongo que este hecho se magnifica. Y claro me la juegan.
Si no habeis leído Soldados de Salamina o cualquier caballo de Troya de J.J. Benítez vereis que los autores juegan también al despiste (Táctica que yo llamo "el ni si ni no sinó todo lo contrario") y deja al lector con cara de idiota pensando si remótamente pudo ser verdad algo de lo que dicen. A estas alturas de la pelicula puedo decir que soy una total escéptica.
Y creo que voy a ir a dormir por que a estas horas el cansancio del dia te pasa factura y los mensajes quedan inconexos y sin sentido. Perdonad si lo leeis y no lo entendeis.
Alguien que no entiende