Vaya una semanita
Menuda semana que llevamos, entre los asesinatos brutales de las dos policias en prácticas de L' Hospitalet (ciudad que me pilla muy cerca) y el crimen de la pobre Ana Permanyer los catalanes no ganamos para sustos. La verdad es que ambos crimenes (a cual mas doloroso y mas incomprensible) se añade el hecho de que en el caso de las jóvenes policias el presunto autor del crimen era un preso reincidente que además aprovechaba sus permisos penitenciarios para campar a sus anchas y realizar sus actos.
No es mi labor poner en tela de juicio un sistema penitenciario que en muchísimos casos se halla sobresaturado (acordemonos de los presos fugados en visitas del Fòrum o de los otros presos del centro de Can Brians que se fugaron descolgando una sábana de la ventana de la celda emulando a los héroes de tebeos que leia cuando era pequeña) pero lo cierto es que algo está ocurriendo en la sociedad. No se si somos nosotros, los ciudadanos de a pie, pero lo cierto es que tras estos crímenes se esconde una gran duda de la gente y es el ¿por que? ¿por que un preso reincidente con mas de la mitad de su vida pasada entre rejas puede acojerse a un permiso? ¿por que sabiendo las autoridades de su reincidencia le vuelven a otorgar dicho permiso?.
El problema que creo tienen las instituciones es que no se dispone de memoria de hechos. Un preso como Miguel Ricart, el que fuera cómplice en el asesinato y tortura de las pobres chicas de Alcásser podría ya mismo solicitar el segundo grado penitenciario lo que supondría que los fines de semana los pasaria fuera de la cárcel.
Dicen los que están a favor del sistema que la cárcel no es el final sinó el vehiculo para reinsertar al delincuente y convertirlo de nuevo en un miembro productivo de la sociedad, pero que con los violadores ocurre que fingen una recuperación para acojerse a los permisos penitenciarios y volver a reincidir. Las malas lenguas dicen también que dentro de la cárcel se ve muy mal a este tipo de presos y se han de aislar por temores a linchamientos que promueven los mismos presos. Pero salvo contadas ocasiones (recordemos el caso de Antonio Rodríguez Vega) no ocurre nada.
Todavia creo en el ser humano. Creo que tenemos algo que salvar pero estos casos y sobretodo semanas como la vivida me hacen sentir como que la humanidad ha perdido el norte y no merece ser salvada.
Sólo Dios sabe como acabaremos